Tipos de mascarillas. Protecciones para el coronavirus.

Existen varios tipos de mascarillas y es importante conocer el uso de cada una de ellas en función de la situación en las que vayamos a utilizarlas. La pandemia mundial generada por el Coronavirus nos ha hecho llegar a un gran desabastecimiento de este tipo de material protector. Es por eso que queremos mostrar qué tipo de mascarilla sería la indicada en función de nuestra actividad.

Para la población general, con las mascarillas quirúrgicas sería suficiente. Éstas actúan como barrera e impiden que las partículas se propaguen. No nos protegen de la transmisión en caso de que entremos en contacto con una persona infectad que NO lleve mascarilla. Por eso es importante mantener la distancia social y que todos podamos usar mascarillas de este tipo en el trabajo, o cuando vayamos a realizar cualquier otra actividad que nos pueda poner en contacto con otras personas (por ejemplo ir a la compra).

Mascarillas higiénicas o de barrera

Son las más comunes. Este tipo de mascarilla no se considera producto sanitario ni tampoco equipo de protección individual (EPI), y no están diseñadas para “proteger de ningún riesgo”, por lo que no se recomienda su uso en “situaciones que impliquen exposición a agentes peligrosos”, tal y como indica el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. No obstante, en el marco de la crisis actual, sí están destinadas, según las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, a todas aquellas personas sin síntomas que no sean susceptibles de utilizar mascarillas quirúrgicas ni filtrantes. “El objetivo de su empleo es intentar reducir el riesgo de transmisión del virus desde la boca y la nariz del usuario no enfermo o asintomático”, explica el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCF), aunque siempre como “medida complementaria a otras”. Existen, en este punto, dos tipos de mascarillas higiénicas:

Eso sí, desde el CGCF recuerdan que el uso de cualquier mascarilla “no supone en ningún caso una protección total frente al contagio”, dado que ninguna de ellas protege los ojos, otra posible vía de entrada del virus. Es por eso que las autoridades insisten en que la mascarilla solo debe ser una medida complementaria a las otras recomendaciones, como el distanciamiento entre personas de más de un metro, y la extrema limpieza con agua y jabón.

Mascarillas quirúrgicas

Este otro tipo sirve para evitar la transmisión de agentes infecciosos por parte de la persona que la lleva puesta, por lo tanto, se recomienda su uso en personas con síntomas o diagnosticadas con coronavirus, para minimizar que contagien a las personas que puedan acercarse, aunque lo ideal sería que se utilizaran a nivel general, ya que podemos estar infectados y no presentar síntomas. Estas mascarillas son desechables —de un solo uso— y no son consideradas EPI tampoco, porque no proporcionan un nivel fiable de protección frente a la inhalación de partículas, aunque sí son consideradas producto sanitario (PS). Adicionalmente pueden proporcionar cierta protección ante salpicaduras de fluidos potencialmente contaminados: se trata de las mascarillas quirúrgicas con marcado IR.

Mascarillas de alta eficacia o autofiltrantes

Estas mascarillas contienen un filtro de micropartículas, gracias al cual protegen al que la lleva puesta frente a la inhalación de determinados contaminantes en el ambiente, como agentes patógenos, químicos, antibióticos… aunque no protegen frente a gases ni vapores. Estas sí que se consideran EPIs, y se clasifican en base a su rendimiento. Tal y como indican las autoridades, utilizadas correctamente “proporcionan un nivel aceptable de protección frente a la inhalación de partículas”. ¿Cuándo se usan estas y quiénes deben usarlas? En función de su rendimiento, tienen un uso recomendado u otro:

  • Mascarillas FFP1: estas tienen una eficacia de filtración mínima del 78%, y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 22%. No se recomiendan para uso médico, y se suelen utilizar frente a partículas de material inerte.
  • Mascarillas FFP2: en este caso la filtración mínima es del 92% , con un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 8%. Estas mascarillas se usan frente a aerosoles de baja o moderada toxicidad. Según Sanidad, la recomendación es que el personal sanitario que atienda “en casos de investigación, probables o confirmados para infección por el SARS-CoV-2 o las personas que entren en las áreas de aislamiento se pongan, como parte de su EPI, una de estas” —en su defecto, una quirúrgica—.
  • Mascarillas FFP3: la filtración mínima de este tipo de mascarillas se eleva al 98%, mientras que el porcentaje de fuga hacia el interior es solo del 2%. Estas son las recomendadas ante aerosoles de alta toxicidad. Según las recomendaciones de Sanidad, estas son las mascarillas que debería llevar el personal sanitario que atienda en situaciones en las que se generen aerosoles que favorecen el contagio. Tal y como señala el CGCF, serían casos de intubación traqueal, lavado broncoalveolar o ventilación manual. En su defecto, podrían usar una FFP2.

Este tipo de mascarillas se pueden limpiar, siempre y cuando sean de uso reutilizable: de ser así, llevarán una marca con la letra R, que implica que se pueden usar más de un turno de trabajo. Solo se debe limpiar y desinfectar el ajuste con la cara, nunca el material filtrante.

¿Cómo ponerse y quitarse una mascarilla?

Además de la protección que venga asociada al tipo de mascarilla, también hay que saber colocársela y retirársela de manera correcta de la cara. Estas son las recomendaciones de la OMS:

  • Antes de colocarse la mascarilla lavarse las manos con agua y jabón o con un gel desinfectante a base de alcohol.
  • La mascarilla debe colocarse de manera minuciosa para que cubra la boca y la nariz y agarrarla firmemente para que no haya espacios de separación en la cara.
  • Mientras se lleva puesta, hay que evitar tocarla. Si en algún momento se toca, hay que lavarse las manos de nuevo.
  • Si la mascarilla está húmeda, hay que retirársela y sustituirla por una limpia y seca. Si no es reutilizable, la mascarilla que se ha quitado habrá que descartarla y tirarla al contenedor correspondiente.
  • Para quitarse la mascarilla, hay que hacerlo siempre por la parte de atrás, para no tocar la delantera: desatarla desde la nuca sin tocar la parte frontal o retirar las gomas de una oreja y luego de la otra, pero siempre sin tocar la parte frontal de la misma.
  • Cada vez que se tira una mascarilla, sea reutilizable o no, hay que volver a lavarse las manos con agua y jabón o con un gel desinfectante.

Aunque te moleste, no dejes al aire tu nariz

Si no tienes costumbre de llevar mascarilla en el día a día, puede que, incluso sin querer, tengas el reflejo de retirarla para respirar con mayor facilidad. No lo hagas, porque la nariz y la boca son, junto a los ojos, las tres zonas que utiliza el virus para entrar en el organismo.

Sí, puedes hablar con ella puesta

La mascarilla es una barrera contra el virus, pero no contra el sonido. Si tienes que hablar por teléfono no debes retirarla. Acuérdate de no tocarla y lava el móvil y tus manos al terminar.

No la toques, aunque te pique

Si tocas la mascarilla por dentro, todas las gotitas que pueden contener el virus y que hayan quedado retenidas estarán en tu dedo. Además, puede que hayas tenido contacto con algún foco de infección y entonces estarás llevando el virus directamente a tu cara.

Que no veas el virus no significa que no esté

Una mascarilla mal colocada puede ir subiéndose hasta impedir la vista. Los ojos son una de las vías de entrada del coronavirus, pero la forma de protegerlos es colocar una pantalla protectora o unas gafas adecuadas, soluciones que se requieren para los trabajadores sanitarios. Para la población general es suficiente con mantener una buena higiene de manos, no tocarse la nariz, los ojos y la boca y mantener la distancia social.

Así es cómo tiene que quedar

Tiene que cubrir desde la nariz hasta debajo de la barbilla y ha de ajustarse bien al rostro, sin huecos o zonas holgadas.

AQUÍ puedes encontrarel material que tenemos disponible para ayudar a frenar la propagación del coronavius.

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